Showing posts with label Palabras Robadas. Show all posts
Showing posts with label Palabras Robadas. Show all posts

Thursday, December 16, 2021

Holly Golightly vs la PIF


 

Hace 11 años creé un evento en facebook para rescatar a casi 30 gatxs de una de las peores perreras del país: el zoosanitario (Sevilla). Por alguna milagrosa conjunción planetaria, todxs lxs felinxs fueron rescatadxs y adoptadxs (¡algunx, incluso, en Francia!).Yo misma adopté a una de las gatitas de la “operación rescate”.

Sabía que ella misma me "diría" su nombre en cuanto la conociera, así que pocos días después de llegar de tierras sevillanas, lo vi claro: con su esbeltez y su elegante black & white solo podía tener un nombre: Holly Golightly.

Sin embargo, la pobre no estaba acostumbrada a desayunar en Tiffany's, precisamente. Llegó tan increíblemente hambrienta, que durante días, engullía de forma pantagruélica, como si fuera su última comida (Si, por ejemplo, estaba cocinando pasta y se me caía un spaguetti al suelo, se lo zampaba sin vacilar… ¡crudo!). Rompía el corazón imaginar las carencias, de todo tipo, que habría sufrido en su, apenas, año de vida.




Pero Holly también era el ser más agradecido que he conocido. Corría de pura alegría por el pasillo, celebrando su nueva vida, y también acudía a recibirnos con la misma felicidad cada vez que llegábamos a casa. Al mismo tiempo, sentía un respeto reverencial por mi otra gata, Phoebe. Si iba a comer y veía a su hermana mayor justo detrás de ella, le cedía "el turno" en el comedero y trataba de imitarla en todo. La pobre no sabía que no era una invitada. Tal vez, simplemente, aún no podía creérselo.

Pero 5 o 6 semanas después de su llegada comenzó a engordar o, más bien, a inflamarse, extrañamente. No podía tratarse de un embarazo porque estaba esterilizada, así que hicimos una visita a la clínica veterinaria y, tras unas pocas pruebas, nos dieron uno de los peores diagnósticos posibles (tres palabras que ya nunca podría olvidar): peritonitis infecciosa felina (PIF en español, FIP en inglés). Era una enfermedad feroz, letal, sin ningún tipo de tratamiento o cura.




La veterinaria nos dijo que existían dos variantes. Al parecer, era altamente contagiosa en gatxs “no sanxs”. Más que probablemente, la había contraído en la perrera debido a las malas condiciones y la falta de atención veterinaria. Apenas podía creérmelo. Acababa de sacar a Holly del infierno, para verla caer progresivamente en otro. ¿Qué clase de broma macabra era aquella?

Meses atrás había perdido a mi adorado gato Andy, así que la noticia resultó doblemente devastadora. Ni siquiera había un miserable tratamiento paliativo. Contra el PIF, en su familia, estábamos atadas de pies y manos, solo podíamos ser testigos impotentes de su deterioro. Y así fue. Para nuestro horror, Holly se apagó, fulminantemente, en solo unas pocas semanas. Nos dejó un 15 de diciembre: 3 meses después de su llegada. Ni siquiera pude ofrecerle un año de vida digna.




Pocas semanas más tarde, comencé a investigar el estado de lxs otrxs gatxs rescatadxs y perdí, de un plumazo y para siempre, la inocencia de activista: todxs estaban enfermxs o muertxs. El PIF necesitaba demostrar que era implacable, por lo tanto, poco tiempo después, acabaron falleciendo todxs. Mi operación rescate había sido una victoria pírrica. 30 gatxs que tenían un hogar perdieron la vida por culpa de una enfermedad que habría sido evitable si esa perrera hubiera mantenido unas medidas veterinarias e higiénico-sanitarias mínimas: En suma: si hubiera hecho su trabajo.

Años después de la muerte de Holly y sus compañerxs de celda, de forma accidental, se descubrió un tratamiento para el PIF que funcionaba con un número importante de gatxs. Sin embargo, es tan sumamente caro, que no todas las familias pueden permitírselo. Aquel descubrimiento volvió a romperme el corazón, hasta que, poco a poco, conseguí darle la vuelta. Llegamos tarde para salvar a Holly & Co, pero no para ayudar a otrxs gatis, sus familias y asociaciones (ADiRA es 1 de ellas) que luchan contra este gigante, hasta hace poco, invencible.




Please, compartid en esta entrada información, nombres de asociaciones y teamings, y también testimonios y casos de familias que necesiten ayuda. Creemos entre todxs una red de concienciación y ayuda para que esta maldítisima enfermedad deje de destrozar familias. Help FIP warriors! ¡Por Holly!

FIB Warriors (ADiRA)




Nunca podré olvidarte, loquita feliz, atleta de los pasillos, cálida recibidora en días inhóspitos, zampadora de pasta cruda, cómplice dulce y agradecida, princesa.





*

Thursday, April 04, 2013

El veganismo visto por El escarabajo verde




A pesar de que El escarabajo verde, el programa más eco de la 2, lleva muchos años (¿dos décadas?) en antena, no ha sido hasta hace pocas semanas cuando han dedicado un especial a esa rara avis del territorio nacional (y mundial): l@s vegan@s. Este hecho insólito requiere una celebration. ¡Por fin hemos llegado a la televisión pública!
A pesar de la tardanza y de lo insuficiente, incompleto o cuestionable del resultado global (las proteínas también se obtienen de legumbres, cereales, semillas y frutos secos, por ejemplo, no sólo de tofu y seitán vive el vegano), es de agradecer que, por primera vez, se nos muestre, no como esos hippies trasnochados, blanditos o ilusos melindrosos con problemas de anorexia, sino como personas normales pero muy responsables y muy concienciadas, no sólo ante las injusticias y problemas actuales, sino (casi) siempre enfocadas a abrir ojos (y corazones), y tender puentes hacia un mundo mejor y más justo para todos. Y es que como cada vez van admitiendo más big fishes (el último en caer ha sido Bill Gates), el futuro será vegano o no será.
 
 
 
 
 
Asi que con ustedes, y sin más dilación, Rebelión en la granja. Como dicen por ahí, “pasen y vegan”.




*

Wednesday, December 26, 2012

La barbacoa


“Lo importante que tenemos que tener claro en el momento de analizar el consumo de carne o de productos de origen animal, es cómo interviene ese consumo y ese producto de origen animal en nuestro propio modelo de vida y en nuestro propio planeta. Tenemos que partir de la base de cálculos matemáticos, y esto es evidencia científica y aquí no existe ninguna subjetividad, ni ninguna emoción al respecto.
Tenemos que saber que si nosotros ahora matamos una vaca, la ponemos a congelar y nos la queremos comer, podremos vivir unos 9 o 10 meses, aproximadamente, una persona de promedio, viviendo, únicamente, del consumo de esa vaca. Pero si nos comemos todo el grano que ha consumido esa vaca durante 4 años de vida, aproximadamente, podríamos vivir de entre 8 a 9 años.
Apostar por un modelo tan ineficiente como es el consumo de carne, de la manera en la que se está apostando, con un aumento creciente y constante del consumo de carne, sobre todo en Europa, es un suicidio a corto plazo”.

 
“Un omnívoro en bicicleta contamina más que un vegetariano en un todoterreno”

 

Monday, November 26, 2012

Fiona's love letter




Fiona Apple cancela su gira por Sudamérica. El motivo es cuidar de un ser querido que se muere: su perra Janet. Si la causa hubiese sido la enfermedad de un familiar, un amigo humano o su pareja, la noticia no habría levantado tanto asombro y revuelo, pero, para gran parte de la humanidad, se trata de “una simple perra”. Tristemente, explicar el “vinculo mascotil” a alguien que nunca a adorado a un ser de otra especie es como explicar matemáticamente lo que es sentirse enamorado.

Aunque la letter lleva días circulando por internet y ha dejado de ser trending toppic, es tan sumamente bonita y emotiva que creo que puede tocar la fibra y despertar la magia de la empatía interespecies mejor que 1000 campañas y artículos. Y es que, como bien dijo Anatole France: "Hasta que no hayas amado a un animal, parte de tu alma estará dormida”.

Os dejo la carta en dos versiones. La original y, en el primer post, una traducción horrible que he encontrado en la red.
 
 


"It's 6pm on Friday, and I'm writing to a few thousand friends I have not met yet. I am writing to ask them to change our plans and meet a little while later. Here's the thing.
I have a dog Janet, and she's been ill for almost two years now, as a tumor has been idling in her chest, growing ever so slowly. She's almost 14 years old now.I got her when she was 4 months old. I was 21 then ,an adult officially - and she was my child.
She is a pitbull, and was found in Echo Park, with a rope around her neck, and bites all over her ears and face.
She was the one the dogfighters use to puff up the confidence of the contenders.
She's almost 14 and I've never seen her start a fight ,or bite, or even growl, so I can understand why they chose her for that awful role. She's a pacifist.
Janet has been the most consistent relationship of my adult life, and that is just a fact.
We've lived in numerous houses, and jumped a few make shift families, but it's always really been the two of us.
She slept in bed with me, her head on the pillow, and she accepted my hysterical, tearful face into her chest, with her paws around me, every time I was heartbroken, or spirit-broken, or just lost, and as years went by, she let me take the role of her child, as I fell asleep, with her chin resting above my head.
She was under the piano when I wrote songs, barked any time I tried to record anything, and she was in the studio with me all the time we recorded the last album.

The last time I came back from tour, she was spry as ever, and she's used to me being gone for a few weeks every 6 or 7 years.
She has Addison's Disease, which makes it dangerous for her to travel since she needs regular injections of Cortisol, because she reacts to stress and to excitement without the physiological tools which keep most of us from literally panicking to death.

Despite all of this, she’s effortlessly joyful and playful, and only stopped acting like a puppy about 3 years ago.

She's my best friend and my mother and my daughter, my benefactor, and she's the one who taught me what love is.
I can't come to South America. Not now.

When I got back from the last leg of the US tour, there was a big, big difference. She doesn't even want to go for walks anymore.
I know that she's not sad about aging or dying. Animals have a survival instinct, but a sense of mortality and vanity, they do not. That’s why they are so much more present than people.

But I know that she is coming close to point where she will stop being a dog, and instead, be part of everything. She’ll be in the wind, and in the soil, and the snow, and in me, wherever I go.
 
 

I just can't leave her now, please understand.
If I go away again, I’m afraid she'll die and I won't have the honor of singing her to sleep, of escorting her out.
 
Sometimes it takes me 20 minutes to pick which socks to wear to bed. But this decision is instant.

These are the choices we make, which define us. I will not be the woman who puts her career ahead of love and friendship. I am the woman who stays home and bakes Tilapia for my dearest, oldest friend. And helps her be comfortable, and comforted, and safe, and important.
Many of us these days, we dread the death of a loved one. It is the ugly truth of Life, that keeps us feeling terrified and alone. I wish we could also appreciate the time that lies right beside the end of time.
I know that I will feel the most overwhelming knowledge of her, and of her life and of my love for her, in the last moments. I need to do my damnedest to be there for that.

Because it will be the most beautiful, the most intense, the most enriching experience of life I've ever known. When she dies.
So I am staying home, and I am listening to her snore and wheeze, and reveling in the swampiest, most awful breath that ever emanated from an angel.

And I am asking for your blessing.

I'll be seeing you.

Love, Fiona"
 
*

Wednesday, July 11, 2012

Arde Valencia



A pesar de que trato de evitar siempre, en todo lo posible, “robar” palabras de otr@s, este texto es tan contundente y necesario, que no difundirlo me parece una falta de solidaridad, no sólo hacia los voluntarios, sino, especialmente, hacía las víctimas.

Animales muertos en incendios
 Dra. Leonora Equivel Frías Fundadora de AnimaNaturalis Internacional

 "¿Por qué en la televisión no hablan de los animales que han muerto en los incendios?", nos preguntábamos todos. Desde el pasado jueves, más de 20 municipios de la Comunitat Valenciana, en España, han sido azotados por el fuego. Se estima que se han quemado más de cincuenta mil hectáreas de monte natural. Lo que antes eran parajes llenos de vida, hoy parece un terreno lunar, sólo queda ceniza, humo y silencio. No se oye el canto de los pájaros, no queda nada.
Ante la absoluta ausencia de noticias sobre la cantidad de animales que podrían haber muerto (y que con seguridad ya habían muerto) en la zona, comenzamos a comunicarnos por teléfono y redes sociales, y las noticias eran abrumadoras. A quienes poseían animales de granja, no les habían dejado evacuarlos, bajo amenaza de denuncia. Ninguna noticia hubo sobre rescates de animales, y muchos ancianos tuvieron que ser evacuados de sus casas a la fuerza por los bomberos al negarse rotundamente a abandonar a sus animales, con quienes, hasta ahora, habían compartido sus solitarias vidas.

Armados de gasas, vendas, sueros y todo tipo de material de auxilio, contando con la ayuda de activistas venidos de otras zonas de la geografía del Estado, e incluso veterinarios, nos desplazamos a una de las zonas afectadas, teniendo en conocimiento que dos granjas habían sido alcanzadas por el fuego. Funcionarios del Ayuntamiento se negaron a darnos la localización de dichas granjas, nos enviaron a varios pueblos diferentes con la promesa de ser útiles en otros en otra parte, pero nadie quiso nuestra ayuda, no éramos necesarios si no éramos brigadistas expertos. Tampoco fueron necesarios dichos brigadistas, no dejaron que nadie ayudara ni a los animales, ni a sofocar el fuego, o refrescar la zona una vez pasado el peligro.




En un último intento nos desplazamos hasta el cuartel del SEPRONA, cuerpo responsable de Fauna y Flora y les explicamos la situación: "queremos ayudar, estamos más que preparados, no nos asustamos, sabemos que han muerto miles de animales porque han prohibido liberarlos o evacuarlos, sabemos que hay animales quemados, ciegos, sordos, deshidratados, perdidos, muriendo en silencio... nuestras manos voluntarias están deseosas de brindar una segunda oportunidad a quienes no pueden valerse por sí mismos". Sin embargo, la respuesta fue contundente: la Guardia Civil nos prohibió terminantemente ir al monte a salvar vidas. No era porque hubiera peligro de quedar atrapados en el incendio (porque éste estaba sofocado) sino porque los animales del monte son 'propiedad privada'. Atenderlos o socorrerlos de cualquier manera es motivo suficiente para que podamos ser denunciados por robo de propiedad privada'. Y no se limitó a eso, también nos prohibieron ayudar a los animales de los ganaderos o vecinos del pueblo: en caso de que los atendamos de cualquier forma, podrían iniciar contra nosotros un procedimiento 'ex oficio' (sin intervención del propietario legal de dichos animales).

Intentamos negociar, les decimos que entendemos que en una situación normal no nos llevaríamos nunca un animal de su entorno natural (¡si lo que queremos es que vivan en libertad!), pero que siendo una situación tan extrema, donde el entorno ya no existe, y donde ningún animal ha sido evacuado o ayudado, es lógico pensar que no hay razón para estos procedimientos, era una situación completamente atípica. Pero no nos dieron opción alguna, sólo nos dijeron que si socorríamos a los animales seríamos denunciados.

Ante estas impactantes declaraciones, no tuvimos más remedio que dar la conversación por terminada. Hablando con gente de la zona, sabemos que se echaron al monte de todas formas, tratando de rescatar a quienes pudieran, y así lo hicimos nosotros: horas caminando bajo el sol por un monte yermo y desolado, donde el silencio era atronador, donde la ceniza te cubría las botas. Vagamos por la zona con el pulso acelerado y el corazón encogido, tratando de encontrar a alguien que necesitase ayuda para poder socorrerlo, pero deseando fuertemente no encontrarlo, porque eso sería una buena noticia. Nos sentimos mal por todo lo que miramos alrededor, por todo lo que se ha perdido.

Finalmente no localizamos vida el primer día. Al llegar a casa supimos que el otro grupo vio animales calcinados, y que un chico socorrió a una cabra, hidratándola durante dos horas, esperando a unos servicios de emergencias que, a pesar de haber sido alertados de la gravedad del asunto, nunca llegaron. La cabrita se le murió en los brazos, quemada y aterrada, sin que él pudiera hacer nada para remediarlo.




Somos muchas las personas que nos preocupamos y nos ocupamos de los animales, somos muchas las personas que quisimos echar una mano en el peor incendio que ha vivido nuestra tierra, la casa de los animales. Es difícil no sentirse profundamente afectado e impotente viendo como miles de animales han muerto calcinados sin que nadie haya decidido evacuarlos, sin que nadie oyera sus gritos.
Nos queda por delante un trabajo muy duro: todos los días salen grupos a peinar las zonas afectadas, y por suerte sí han localizado animales que habían podido huir de las llamas y estar a salvo. Otros han sido rescatados y ya están en santuarios y centros de recuperación de Fauna. Seguiremos haciendo excursiones, cruzando ríos mojándonos las piernas cansadas de escalar por la piedra, seguiremos inhalando ceniza hasta toser, seguiremos con el pulso acelerado y el corazón encogido, porque nuestras manos son para ayudar, porque aún quedan vidas por salvar.

No me sorprendería si esta tierra hoy desierta, en unos años fuera edificada. Incendiar zonas protegidas es una treta común para que las constructoras consigan el permiso legalmente denegado. No se puede derribar un bosque, pero sí construir sobre uno incendiado.
Los activistas por los derechos de los animales estamos cansados de que en este tipo de catástrofes se atiendan y contabilicen únicamente las vidas humanas. No era un asunto de salvar a unos y dejar morir a otros, era un asunto de intentar salvar a todos, o a los más posibles y había manos dispuestas a ello.

Si estos incendios en Valencia fueron provocados, los responsables deben ser sancionados, pero ¿quién será el responsable de las muertes de los cientos de animales que no permitieron evacuar o atender? Esas muertes pesarán para siempre en su conciencia, aunque para esa persona sólo fueran "propiedad privada".



Si este grito te ha alarmado y/o conmovido, compártelo.

*

Sunday, June 24, 2012

Lo que Sergio se calló: ¿cómo llega el huevo al plato?



En un horrendo programa de cocina presentado por un tal Sergio Fernández, movidos, tal vez, por un (falso) afán anestesia... digo pedagógico, se han adentrado en una granja aviar para mostrar muy objetivamente, cómo se producen los huevos (enseñando, claro esta, a las gallinas más jóvenes y con plumaje más lustroso). Al parecer, los animalistas del mundo nos equivocamos y estas aves, en lugar de en campos de concentración, están en hoteles de 5 estrellas en los que "la granja tiene que acomodarse a ellas porque las gallinas no entienden de horarios" (ah, ¿pero no se levantaban con el primer rayo de sol y se acostaban con el último?) y "siempre tienen abundante comida y bebida a su disposición". Vamos, que sólo les faltaba decir que, en las granjas ponedoras, un gallo sexy pasa cada dos o tres horas, aproximadamente, a practicarles un masaje. Esto es lo que no contaron ni mostraron:

- La mitad de los pollitos que nacen con destino ponedoril son machos, así que, como la naturaleza no les ha dotado para poner huevos y no resultan rentables, se los mata al cabo de dos días, asfixiándolos o arrojándolos aún vivos a la trituradora de alta velocidad. El número de muertes anuales siguiendo esta práctica asciende a muchos millones.

- Cuando las hembras están en edad de poner huevos (16 ó 18 semanas), se trasladan a una “instalación queen” general que consiste en varios edificios, cada uno de ellos de la longitud de un campo de fútbol, llenos de filas de jaulas metálicas, apiladas a veces hasta el mismo techo: es lo que se llama "gallinas de batería". Estas jaulas tienen el suelo en desnivel, de forma que el huevo ruede hasta una cinta transportadora camino del siguiente paso de producción.


- Para optimizar la producción de cada edificio, se encajan tantas gallinas en la misma jaula como sea posible, y cada animal dispone de una superficie similar a la de medio folio de papel. Las condiciones son reducidas e impiden al animal realizar conductas normales como anidar y asearse, ambas básicas para las gallinas.

- Las jaulas se apilan unas sobre otras, y los excrementos caen sobre las gallinas que se encuentran debajo. El amoniaco y el hedor de las heces contaminan el aire, y proliferan las infecciones y las enfermedades (cuando el amoníaco se fija en la piel resulta extremadamente doloroso).

- Cada edificio puede albergar unas 200.000 gallinas, e incluso más, produciendo cada una de ellas una media de huevos superior a los 260. Las estadísticas de 1940 indicaban una producción de 134 huevos por gallina y año, lo que nos da una idea de las manipulaciones genéticas y ambientales que se han llevado a cabo para duplicar la producción.

- Ni que decir tiene que esta puesta intensiva es completamente antinatural, y provoca todo tipo de secuelas en los cuerpos de las gallinas. El hacinamiento extremo y las condiciones artificiales generan múltiples problemas, incluyendo daños y lesiones en las patas y las plumas por las propias jaulas. Por si esto no fuera suficiente, añadimos la absoluta falta de ejercicio sumada a la superproducción de huevos, y tenemos osteoporosis y fracturas óseas.


- Forzadas a una vida entera de pie, se les deforman las patas, el alambre corta sus dedos, que además se arquean y se convierten en garras al sostenerse en una superficie inadecuada. La osteoporosis es una afección común en estas gallinas, ya que sus cuerpos pierden más calcio en la producción de cada huevo del que pueden asimilar en su alimentación. Una revista del sector (Lancaster Farming) afirmaba que "una gallina gasta al cabo del año en producir huevos una cantidad de calcio superior a la de su propio esqueleto". La falta de calcio les provoca fracturas óseas, parálisis y la muerte.

- También, debido a este apilamiento hay millones de aves que pueden sufrir asfixia en las olas de calor, ya que no hay la ventilación adecuada. Para más inri, las heces y el polvo crean una atmósfera insalubre.

- Picarse unas a otras de forma constante es una de las reacciones de las gallinas para combatir el stress. Para reducir los daños derivados de esto, la industria de los huevos ha ideado un proceso: cortarles un trozo de pico (se realiza con una hoja al rojo vivo; no les dan calmantes, y algunas, incapaces de comer por el dolor, mueren deshidratadas y con el sistema inmunitario deshecho). Con ello, les seccionan también las terminaciones nerviosas del pico, que puede degenerar en anomalías del tejido nervioso.

- Pero aún hay otra espeluznante cosa más. Algunas de estas fábricas de huevos provocan la "muda forzada": se deja a la gallinas sin comer ni beber durante dos semanas, a oscuras, provocando que todas muden sus plumas a la vez, ya que la muda hace comenzar de nuevo el ciclo de la puesta de huevos cuando la producción baja (esta práctica hace que pierdan las plumas y un significativo porcentaje (25%) de su peso normal; de hecho, muchas (10%) mueren de hambre y deshidratación). De esta forma, alargan la productividad económica de estos animales. En comparación, las gallinas ponedoras de granjas ecológicas o granjas tradicionales que no viven en jaulas, llevan una vida gallinácea más normal y tienen espacio para moverse y para aletear. Pueden socializarse y desarrollar conductas vitales como escarbar en el suelo y asearse.



- Después de un año o dos, las gallinas dejan de ser rentables y se envían al matadero, son "gallinas gastadas". Sus huesos frágiles se suelen romper durante el viaje o ya en el matadero. En general, acaban siendo ingrediente de sopas, caldos o productos cárnicos similares de bajo contenido en pollo (sus cuerpos pueden ir totalmente triturados para que el consumidor no detecte hematomas ni heridas).

- Los productores de este tipo de huevos han encontrado en los mataderos avícolas y en los subproductos de gallina una nueva posibilidad para deshacerse de las "gastadas", incluyendo su inclusión en el pienso para animales de compañía.

- En todo el mundo, se calcula que hay miles de millones de gallinas ponedoras, y de ellas casi el 80% viven en jaulas de batería durante toda su vida. Sólo en la Unión Europea hay unos 305 millones de gallinas, y el 90% están en estas jaulas.

- En Europa, estas instalaciones en batería están empezando a sustituirse en muchos países, empezando por Alemania, Suecia y Suiza, por “jaulas mejoradas”. Para 2012, en teoría, deberían haber estado prohibidas en toda la Unión Europea, sin embargo, una mayor calidad de vida gallinácea conlleva, lógicamente, el encarecimiento del producto. ¿Estará dispuesto el consumidor a pagar más? ¿cuánto tiempo se postergará el cambio total? Como veis, no parece haber demasiada prisa en “matar las gallina de los huevos de oro” ;)

Fuentes príncipales: The Farm Sanctuary, The Humane Society of the United States, PETA



Y esta, básicamente, es la explicación de por qué hace 3 años eliminé quirúrgicamente los huevos (incluso, los camperos) de mi dieta forever ;)

Tuesday, November 22, 2011

Animalismo: ¿movimiento imparable?


Los animales son tratados perversamente por culpa del endiosado antropocentrismo del hombre, un antropocentrismo que, si bien desde el punto de vista científico está caduco, todavía contamina gran parte de nuestra ética. Pero los valores cambian, y al igual que ahora vemos con horror la esclavitud, que antaño se admitía como algo normal, la conciencia hoy nos dice que es moralmente intolerable causar sufrimientos innecesarios a los animales, pues el dolor tiene las mismas consecuencias nocivas para quien lo experimenta, siendo tan indeseable para los animales como para los humanos.

Tal capacidad de sufrir de los animales es el punto de partida del movimiento animalista que emerge, imparable, frente al abyecto trato que el animal humano dispensa al resto de las criaturas por el simple hecho de que pertenezcan a otra especie, discriminación llamada especismo, tan injusta y arbitraria cual las discriminaciones étnicas o de género. El especismo despoja de dignidad y de los derechos más básicos a millones de víctimas inocentes condenándolas al peor de los infiernos, a un océano de dolor que la conciencia moral no puede ignorar en modo alguno. Sobre ello nos invita a reflexionar la actitud animalista. Asumir una actitud moral animalista no supone, por fuerza, que a uno le tengan que gustar los animales, de igual manera que declararse en contra del racismo no obliga a tener que relacionarse con personas de color. Se es animalista porque los seres humanos, como individuos éticos, tenemos el deber de reaccionar contra la tortura sistemática y prolongada de cualquier ser inocente que sufre el dolor físico y psíquico como nosotros. No se trata, pues, de un posicionamiento sentimental de amor a los animales; buena muestra es que el movimiento animalista desaprueba la frívola moda de las ‘mascotas’, al ser otra forma de dominio del humano sobre el animal.

Ser animalista tampoco es ser ecologista, aunque la opinión pública confunda ambos conceptos: al animalista tanto le indigna la agresión a un gato callejero como a un lince, mientras que el ecologista, en cuanto tal, se preocupa por las águilas y no por las gallinas hacinadas en jaulas. Vemos, entonces, que el ideal del movimiento animalista es la lucha contra el sufrimiento ajeno, algo que le equipara con cualquier ONG que trabaje por otras causas humanitarias. Filósofos de reconocido prestigio como Jorge Riechman o Jesús Mosterín no dudan en afirmar:“Los movimientos de defensa de los animales son portadores de un verdadero progreso moral para sociedades como la nuestra”.Sin embargo, a los animalistas no se nos mira con buenos ojos por un sector ciudadano que, irritado en su especismo, critica que dediquemos tiempo y esfuerzo en favor de los animales, habiendo como hay tantos problemas en el mundo.

Los que así opinan, quizá no se han parado a reflexionar que quien se compadece de los animales también se compadece de las personas, y que, del mismo modo que no se pueden defender los derechos de los animales y conculcar los del hombre, no se pueden defender los derechos humanos e ignorar los de los animales. A propósito alertó Henry Salt, incansable activista en pro de los derechos del hombre:“Que no nos traicione ni por un momento la engañosa falacia de que debemos estudiar primero los derechos humanos y dejar que la cuestión animal se resuelva luego por sí sola. Pues, únicamente un estudio amplio y desinteresado de ambos temas permitiría la solución de uno y otro”. Remachando el clavo, la Declaración Universal de los Derechos de los Animales, refrendada por la UNESCO y la ONU, concluye:“Los derechos del animal deben ser defendidos por la ley como lo son los derechos del hombre”. Hora es de ampliar nuestro horizonte de inquietud moral e incluir a los animales dentro de él, considerando que la misma compasión, el mismo sentido de justicia que nos lleva a rechazar toda forma de abuso ejercida sobre los humanos, debe posicionarnos contra el martirio de millones de criaturas sintientes que gimen en absoluto desamparo.

Rueda hacia adelante un siglo que se recordará como el principio de la mayor revolución moral en la historia de la humanidad; en su transcurso, los animales serán uno de los ejes de la moral y el pensamiento político. A ello apunta, inequívocamente, la conciencia de hombres y mujeres cada vez más evolucionados en armonía con el planeta y con el resto de las especies que lo pueblan. Quién sabe si en una era futura, guiados por la razón, se alcance la meta de la lucha animalista: un mundo libre de la opresión que soportan los animales, los humanos y la Tierra.

Gustavo Cotera

Tuesday, November 01, 2011

Cómo tratar “bien” a un vegetariano



Hace semanas comencé a escribir un texto sobre todas esas frases que nunca hay que decirle a un veg(etari)ano y, casualidad de las casualidades, hoy, gracias a un blog, he descubierto que ya había sido escrito, de forma colectiva, por los miembros de un foro. Por lo tanto ésta (salvo algunas modificaciones que espero me perdonen) es casi una actualización copy-paste.

*

Cuando recibimos visitas, vamos a un restaurante, conocemos a alguien o contratamos a una prostituta, nunca falta la posibilidad de que esta persona sea vegetariana, ¿Vegetariana? ¡Sí! Vegetariana, un humano que ha decidido vivir a base de pasto para no matar animales. En estos casos nunca falta la reacción de sorpresa ante tan raro espécimen, por eso, yo: Pepito, el asesino de nueces, me digno a escribir un tutorial sobre cómo dar un trato único y especial a los vegetarianos.
También hay casos aún más raros donde nos encontraremos con “veganos” ¡Sí! Tal como suena: son una religión pastafari aún más estricta que los vegetarianos. Es fácil reconocerlos: Si mira los ingredientes de cada cosa que compra; te pregunta si el E-214 es de origen animal o no; su cesta de la compra consiste en productos con los que ni soñabas y vive estudiando nutrición, ¡Es vegano! También es aplicable esta lista de consejos a estos seres.

Empecemos:

1. Siempre le ofrecerás los únicos vegetales que existen: lechuga, tomate, cebolla, patatas fritas, aceitunas o champis y si están sosillos y con sabor a agua, mejor (by Crisha)
2. Siempre le preguntarás cosas como: “¿Y qué comes?”  “¿y los vegetales no están vivos también?” ó  “¿y los animales no se comen los unos a los otros?”. Si mientras le preguntas gritas, tus ojos se enrojecen y/o echas espuma por la boca, mejor.

3. Si eres chef y cocinas para un veggie, recuerda: Los peces son algas, el tocino crece en los árboles y el pollo es un tubérculo.
4. Si les dices cosas como: “Te apoyo pero yo no sería vegetarian@” (y añades una risa simpática); “cómeme el nabo/zanahoria/cebolleta/loquesea” ó “yo no podría vivir sin chuletones”, les caerás aún mejor.

5. Cuéntales que hace muchos años en un pueblo que quedaba al lado de una isla vivía un vegetariano al que asaltaron y mataron, por una carencia de su dieta.
6. Si le comentas que ha adelgazado/engordado mucho desde que sigue esa dieta y que probablemente tenga anemia o problemas en las articulaciones a causa de su desnutrición, seguro que hasta te hace algún regalo de agradecimiento (by Helia-Murcia).

7. Hazle observaciones del tipo “estás muy blanquito/a”  ó "¡pero si a las vacas les encanta que las ordeñen!" (by Erinna and Neska).
8. Te darás cuenta de lo que come pensando "él no come nada que tenga madre", por lo que no vale un corderito huérfano ni el atún (by Babo)

9. Si lo ves bajo de peso, no tiene porqué ser debido a su forma de vida, puede ser que tú estés con algo de sobrepeso (by Babo)
10. Siempre pregúntale acerca de la dieta de adelgazamiento vegetariana, porque es obvio que quien es vegetariano es para guardar la línea (by Luxae)

11. Cuando comas jamón/chorizo/salchichón/equis, no dejes de ofrecerle! Y si lo rechaza, lo mejor es zanjarlo con un "¡no sabes lo que te pierdes!". ¡Seguro que hasta se le escapa una lagrimilla de nostalgia! (by Luxae).

12. Llévate a tu amigo el vegetas de picnic al parque, así mientras tu disfrutas tu bocadillo de chopped él disfrutará degustando un rico césped (by Mel--)

13. Dile eso de: no te preocupes, ya se te pasará (by Militante Lechuga)
14. Recuérdale siempre, que cuando se pase la moda del vegetarianismo, comerá de nuevo carne. Así conseguirás que pronto te acompañe a comer gambas y marisco (by Chikita)

15. Aunque el vegetariano lleve vivo años y años y años con este tipo de alimentación, no olvides afirmar la realidad absoluta y única verdad: sin carne y pescado, NO SE PUEDE VIVIR. De hecho, los vegetarianos no existen, son hologramas... (by Chikita)
16. En las reuniones o comidas familiares, trata de enfocar la atención sobre el vegetariano del grupo, todos sabrán valorar tus ingeniosos chistes sobre "comehierbas", incluso puede que te ayuden a ridiculizar su postura, así devorarás tu entrecot con la satisfacción del deber cumplido (by Mowgly)

17. Toda frase que contenga la palabra vegetariano te convierte instantáneamente en un nutricionista especializado en veganismo. No necesitas haber leído nada (by Anarcopón)
18. Si comes huevos y lácteos, la gente te dirá "¿y las gallinas qué? ¿no sufren?". En cuanto te hagas vegan@, esas mismas personas te dirán:  "¿Pero huevos o leche sí comerás, no?¡que no hay que matarlas para comerlos!" (by Anarcopón)

19. Lo mejor que puedes hacer por él/ella es quitarle un poco de su pesada carga (sabes que está sufriendo por no comer carne ni pescado) y cuando se niegue a comer ensalada porque lleva atún, dile: "Pero si porque te comas un poquito no te va a pasar nada"... (by Helia-Murcia)
20. Después de ofrecerle un plato de lechuga, como única opción vegana, afirma categóricamente: "hay que ver qué mal comes" o "yo no podría".  El espécimen vegetariano se sentirá reconfortado por tus palabras, verá la luz, y terminará comiéndose un chuletón (by Erinna)

21. No importa si le da gripe, leucemia, neumonía o micosis, pase lo que pase, siempre será por ser vegetariano, así que debes recordarle eso constantemente.
22. Siempre (sin importar sus argumentos) dile la verdad: que los animales no sufren, ni saben que está pasando cuando los matan. Además... ¡para eso fueron hechos! ¡para que nosotros los comiéramos!. Te agradecerá que le abras los ojos (by AngvB)

23. Hazle ver sus errores: que inhumano/a es quien osa quitarle la comida a los pobres animales. ¡Él/ella también los hace sufrir! (by AngvB)
24. Recuérdale siempre que tú haces lo correcto: si nadie se comiera a tooodos esos animales...  ¡sobrepoblarían el mundo! Por este comentario te considerará su mejor amigo (by AngvB)

25. Le puedes explicar a tu amigo vegetariano que "los humanos somos carroñeros y es natural que comamos algo de carne". También le puedes ilustrar con "si hubiera una especie más dominante que nosotros seríamos comidos". Estará encantado de recibir estás lecciones y además gratis (by Helia-Murcia)
26. Siempre que vayáis a comer a algún sitio o cuando se traiga comida de casa, revisa todos los ingredientes de sus platos, no vaya a ser que se le cuele algún ingrediente de origen animal "sin querer". Si hay algo de apariencia sospechosa, preguntarás ¿Y esto es vegetal? Cuestiónaselo todo, te lo agradecerá (by Kea9)

27. En las celebraciones especiales, acércate al/a vegetarian@ con un buen filete y hazle comprender que "un día es un día". Insiste en ello tanto como puedas (by ami)
28. Recuérdale constantemente que ser vegetariano -si es varón- es de "nenas" y que los machos se meten su buen chuletón en el desayuno (y si acentúa su panza cervecera, mejor). Reflexionará y se percatará de su error.



Extraído de http://www.forovegetariano.org/foro/showthread.php?t=39132

Monday, August 09, 2010

Mis puntos sobre íes ajenas




¿ES REALMENTE TAN DIFÍCIL COMPRENDER QUE SE ABRACE ESA FILOSOFÍA DE RECHAZAR CUALQUIER TIPO DE VIOLENCIA, DE EXPLOTACIÓN O AGRESIÓN GRATUITA A OTROS SERES?

Si a nadie le parece extraño que me detenga a auxiliar en un accidente de tráfico, suponiendo que todavía no hayan llegado los servicios de emergencia, ¿por qué algunos me califican de chalado si recojo del arcén a un perro que acaba de ser atropellado para llevarlo a un veterinario, y hasta me advierten, a modo de consejo, que dejará en el asiento restos de pelos y de sangre? ¿A alguno de esos le preocuparía las manchas en su tapicería si procediesen de las hemorragias de un señor que se ha abierto la cabeza contra el parabrisas de su coche?, y digo más, ¿se lo pensarían si fuese su propio perro el herido?

Muy pocos, o ninguno, van a criticar que te manifiestes contra el cambio climático, la contaminación de la atmósfera y de los mares o la deforestación de los bosques. Pero de esos mismos son bastantes los que no comprenden que lo hagas protestando contra la tauromaquia, la experimentación con animales o la industria de la peletería. ¿Por qué en un caso está bien visto y eres un ser comprometido y solidario mientras en el otro, te consideran un infeliz o un soñador, cuando no un perturbador?

Y no hablemos ya del tema de la alimentación. Todos entienden, en nuestra cultura, que no te meriendes un bocadillo con las tripas embutidas de un pastor alemán, que no te cenes un filete del lomo de un setter irlandes o que no sirvas en la mesa una fuente con un gato siamés troceado y al ajillo. Pero si tampoco quieres hacer eso mismo cuando la víctima es un cerdo, una ternera o un pollo, entonces eres el rarito y el que se empeña en ir en contra de la tradición, de la cultura y hasta de las normas básicas de nutrición.

Así de peculiares son los valores por los que nos regimos en esta Sociedad. Un perro no se puede cocinar y comer, pero no existe reparo en dejarlo agonizando en el asfalto, o no hay problema en practicar con él la vivisección. Un gato tampoco estará en nuestra dieta, no ya por razones de salud, sino porque nos horroriza que se le introduzca vivo en una olla con agua hirviendo como hacen en otras culturas, pero muchos conductores ni los esquivan o extreman la precaución cuando los ven rondando por una carretera porque saben que en cualquier caso, saldrá perdiendo el animal.

Y a la vaca o al cordero, en cambio, se les puede tener toda su miserable vida encerrados en un espacio minúsculo, engordándolos para al final, descuartizarlos y comérselos.
En definitiva, que evitarle o no a un animal el sufrimiento no depende ya sólo de su especie, sino también del origen del padecimiento, y la consecuencia es que el dolor de un mismo individuo puede horrorizarnos, resultarnos indiferente o incluso estar de acuerdo en que se le cause, todo en función de por qué y cómo le venga provocado. ¿Alguien puede darme una explicación coherente y con un mínimo de ética para este tipo de aberración moral?

Y en cuanto al tener que estar justificando continuamente los motivos de declararse en contra de cualquier tipo de maltrato a los animales, no ya ante los que se los infligen, que con esos el debate, en el caso de ser posible, va por otros derroteros, sino con nuestros allegados, con amigos y familiares, ¿es realmente tan difícil de comprender que se abrace esa filosofía de rechazar cualquier tipo de violencia, de explotación o de agresión gratuitas a otros seres? A mí, lo que se me antoja inconcebible es defender precisamente lo contrario.

No me causa el menor desánimo ser el blanco de las iras o de los insultos de taurinos, cazadores, vivisectores, ganaderos industriales o propietarios de circos con animales; tampoco me asombra la indiferencia de los políticos, de muchos medios de comunicación o de amplios sectores de la Sociedad, pero lo que realmente me duele y no puedo entender, es por qué muchas veces en los míos veo críticas, incomprensión y hasta miradas que parecen ocultar lástima por mis “veleidades” animalistas y por haberme convertido en defensor de “causas perdidas”.

Aquellos, cercanos o no, que sientan que soy yo el equivocado, el majareta o el rebelde sin motivo, quizás puedan explicarme qué piensan de un chino que cuelga por el cuello a un perro vivo de un gancho y lo abre en canal, o al verlos comer los sesos de un mono cuyo corazón todavía palpita, también cuando contemplan como en Tanzania torturan y matan a los albinos para realizar con ellos rituales mágicos.

Tal vez, lo que el cocinero chino o la curandera somalí piensen de ellos al observar su repugnancia, su horror y su rechazo a tales costumbres, sea muy similar a lo que ellos creen de mi. Y es que en definitiva, se trate de hombre, mujer, perro, cerdo o mono, hay algo que las diferentes nacionalidades no pueden alterar y es común en todas ellas: la angustia y el sufrimiento de las víctimas cuando son sometidas a padecimientos terribles o asesinadas. Y existe un aspecto que tampoco debería de depender de cuestiones educativas, de culturas o de códigos penales: la obligación de expresar nuestra repulsa absoluta a que la violencia sobre otros seres forme parte de la conducta humana, sea cual sea la disculpa para ejercerla, la especie del martirizado o el rincón del Planeta donde ocurra.

Imagino que hay una razón muy poderosa para explicar el porqué de esta paradoja en nuestra escala de valores: los intereses económicos. Las industrias que en nuestra Sociedad han encontrado un mercado para sus artículos, se encargan de engrasar continuamente los mecanismos adecuados para que nos parezca no sólo lícito, sino imprescindible seguir consumiendo productos que de un modo u otro, impliquen angustia para animales. De tal modo, y teniendo en cuenta que en otras culturas, los empresarios hacen lo propio según los hábitos de sus clientes, hemos de llegar a la conclusión que la diferencia entre el bien y el mal no radica en el hecho en si, sino en nuestra percepción del mismo en función de lo que nos han presentado como virtuoso o como perverso. En todo caso, una justificación muy pobre y que sólo puede servir para aquellos que no tengan el menor interés en reflexionar sobre las consecuencias de sus actos.


JULIO ORTEGA FRAILE

Saturday, June 19, 2010

"Susi" por José Saramago




Si yo pudiera, cerraría todos los zoológicos del mundo. Si yo pudiera, prohibiría la utilización de animales en los espectáculos de circo. No debo ser el único que piensa así, pero me arriesgo a recibir la protesta, la indignación, la ira de la mayoría a los que les encanta ver animales detrás de verjas o en espacios donde apenas pueden moverse como les pide su naturaleza. Esto en lo que tiene que ver con los zoológicos. Más deprimentes que esos parques, son los espectáculos de circo que consiguen la proeza de hacer ridículos los patéticos perros vestidos con faldas, las focas aplaudiendo con las aletas, los caballos empenachados, los macacos en bicicleta, los leones saltando arcos, las mulas entrenadas para perseguir figurantes vestidos de negro, los elefantes haciendo equilibrio sobre esferas de metal móviles. Que es divertido, a los niños les encanta, dicen los padres, quienes, para completa educación de sus vástagos, deberían llevarlos también a las sesiones de entrenamiento (¿o de tortura?) suportadas hasta la agonía por los pobres animales, víctimas inermes de la crueldad humana. Los padres también dicen que las visitas al zoológico son altamente instructivas. Tal vez lo hayan sido en el pasado, e incluso así lo dudo, pero hoy, gracias a los innúmeros documentales sobre la vida animal que las televisiones pasan a todas horas, si es educación lo que se pretende, ahí está a la espera.

Se podrá preguntar a propósito de qué viene esto, y responderé ya. En el zoológico de Barcelona hay una elefanta solitaria que se está muriendo de pena y de las enfermedades, principalmente infecciones intestinales, que más pronto o más tarde atacan a los animales privados de libertad. La pena que sufre, no es difícil imaginarlo, es consecuencia de la reciente muerte de otra elefanta que con la Susi (este es el nombre que le pusieron a la triste abandonada) compartía en un más que reducido espacio. El suelo que pisa es de cemento, lo peor para las sensibles patas de estos animales que tal vez tengan todavía en la memoria la blandura del suelo de las sabanas africanas. Sé que el mundo tiene problemas más graves que estar ahora preocupándonos con el bienestar de una elefanta, pero la buena reputación de que goza Barcelona comporta obligaciones, y ésta, aunque pueda parecer una exageración mía, es una de ellas. Cuidar a Susi, darle un fin de vida más digno que verla acantonada en un espacio reducidísimo y teniendo que pisar ese suelo del infierno que para ella es el cemento. ¿A quién debo apelar? A la dirección del zoológico? ¿Al ayuntamiento? ¿A la Generalitat?

Postdata: Dejo aquí una foto. Igual que en Barcelona hay grupos – gracias – que se apiadan de Susi, en Australia también un ser humano se ha compadecido de un marsupial, víctima de estos últimos incendios. La foto no puede ser más emocionante.




Ya ha pasado más de un año desde que Saramago escribiera estas palabras y lo único que ha cambiado en la situación de Susi, es que ahora tiene a otra pobre compañera encarcelada como ella. Si quieres liberar a Susi, firma aquí libera a Susi

Casualidad agridulce: en el día contra la explotación de los elefantes en los zoos, estos maravillosos animales cuentan con la oportuna (y ahora magnificada) complicidad de quien ya se ha ido. Hemos perdido a un magnífico escritor, pero también a un hombre comprometido con los seres que sufren. Además de un ferreo antitaurino, Saramago era defensor de los animales y de los bosques y se apuntó sin rechistar al carro del "eco paper", animando al resto de los escritores a hacer lo mismo. Pero de casta le viene al galgo. Dicen que el padre de Saramago se despidió, uno por uno, de todos los árboles de su jardín antes de morir. ¿De quién se despidió usted, Don José?


Eu sento saudade de você...
Related Posts with Thumbnails