Sunday, June 19, 2011

Excusas para abandonar a un/a amig@




Durante mi año largo como activista, tratando de rescatar animales abandonados o víctimas de esos campos de concentración llamados perreras, he acabado elaborando toda una antología de los horrores del abandono o, también llamada “colección de excusas para abandonar a un amigo”.

¿Están bien sentad@s en sus asientos? Con mayor o menor nivel de crueldad y originalidad, las excusas son:


- Vamos a poner tarima flotante
- Es feo
- Me he quedado en paro
- Voy a marcharme a otro país
- No es de pura raza
- Estamos en crisis
- Tiene diarrea (dicho por un ciego que abandonó a su perro lazarillo en la perrera tras 10 años, sin molestarse en averiguar que un simple medicamento lo solucionaría)
- Ya no tengo dinero para darle de comer
- No tengo suficiente espacio en el coche
- Es negro (dicho sobre un cruce de persa precioserrimo)
- Es de mi madre/padre. Ahora va a entrar en una residencia donde no le dejan tener mascotas y yo no lo quiero
- No quiero darle la pastilla todos los días
- Vamos a cambiar el suelo
- Es viejo
- Trabajo muchas horas y estoy muy cansado para pasearlo cuando llego a casa
- Es viej@ y ya no juega con los niños
- Me he mudado a un piso donde no admiten animales
- Voy a tener un hijo
- Quiero sacrificarlo porque me he separado de mi pareja y no quiero nada suyo
- Hace sus cosas fuera de la arena (una fractura lo explicaba)
- Me he ido a vivir con mi pareja y es alérgic@ a los perros/gatos
- Nos lo dejaron y no lo queríamos
- Tiene celos del bebé
- No se adapta (dicho después de uno, dos días y, a veces, incluso, horas después de su adopción)
- Mi pareja y yo nos separamos
- Su dueño era un familiar que murió y yo no lo quiero
- Suelta demasiado pelo
- No se llevaba bien con el perro en el coche (entregado a los 45 m de ser adoptado).
- No hace juego con las cortinas
- Quiero irme de vacaciones
- Vuelvo a casa de mis padres y no me dejan tener animales
- No quiero pagar su operación/tratamiento
- No se lleva bien con el gato/perro de mi hijo/pareja/padre/madre
- Se ha quedado preñada
- Ya no lo puedo atender (dicho a los 2 días de su adopción)
- Se ha hecho grande



Me encantaría asegurar que much@s de est@s abandonadores/as sin escrúpulos han pagado un precio psicológico, social o económico por tan vil y despreciable acción, pero la triste realidad es que, en la gran mayoría de las ocasiones, los integrantes que componen nuestro cáncer social, como especie, salen de rositas. Las únicas víctimas, una vez más, siguen siendo los más vulnerables.

Se acerca la estación de los horrores para todos los que amamos a los animales.

Queridos subhumanos que abandonáis a vuestr@s amig@s y l@s condenáis, en la mayor parte de las ocasiones, a la muerte,

A pesar de ser consciente de que la justicia cósmica no existe y de que no siempre se cosecha lo que se planta, os deseo lo peor que se le puede desear a un sádico maltratador: conciencia, sensibilidad, empatía, autoresponsabilidad y culpa. Que un ser querido os abandone en un futuro más o menos cercano y padezcáis enormemente por ello, no es suficiente...

Atentamente,

Alhy.



P.S. La foto ha sido tomada en Tenerife esta semana y pone los pelos de punta: 9 gatos abandonados en 5 transportines. Resulta difícil creer que esta nueva vuelta de tuerca a la crueldad haya sido obra de una sola persona. ¿Las quedadas entre abandonadores vacacionales se convertirán en tendencia?

Thursday, June 16, 2011

El experimento Somerhalder




Confesión: no entendía la fascinación popular por twitter hasta que comencé a seguir a un guapo actor supuestamente ecologista. Y es que tener a un famoso al que admiras a golpe de tweet, sumado a la posibilidad de interactuar con él, saca la “vena groupie” de casi cualquiera.

El chico en cuestión es Ian Somerhalder, el soso Boone de Lost o el sexy chupasangre de Vampire Diaries.
Sabía que el chico acababa de crear una fundación pro-green y me lo planteé, casi, como un experimento “ecoleaks”: quería saber si su tono verde era autentico, puro maquillaje o un verdosillo pálido, como el apio o el puerro.

Lo primero que descubrí fue que los famosos “piopialmente inactivos”, por muy admirables que sean en el real world, internetilmente son tan aburridos como esos contactos fantasma que todos padecemos; un espécimen tan pasota y/o pudoroso, que aunque les ocurriera (o te ocurriera) la más cinematográfica de las maravillas NUNCA comentarían nada en absoluto.

No es este el caso de Ian, el chico twittea mucho y habla de casi todo: lo bonito que es el lugar en el que está, las campañas con las que se implica, lo mucho que le indigna algún caso de abuso y/o maltrato animal, los proyectos que tiene en marcha, o lo buenorra que está una famosa actriz en alguna alfombra roja.

Cuando leí que iba a pasar unos días en Barcelona, ciudad que al parecer adora, con la excusa de promover su fundación (que ya tiene bases en un buen puñado de ciudades around the globe) pensé que era mi oportunidad de llevar a cabo la última y decisiva fase del Experimento Somerhalder.

Decidí dejarle un tweet que resaltara un poco entre las decenas de “Ian, I love yous, come to my city!” (o los más inquietantes “ya podemos quedar, mi chico lo aprueba”), lo cual, admitámoslo, tampoco es excesivamente complicado. Y es que en mi inocencia, al verle compartir peticiones varias, pensé que, si los planetas se alineaban, entre ruedas de prensa, paseos turísticos y polvos con guap@s desconocid@s, tal vez, y sólo tal vez, el chico pudiera, simplemente, leer la petición para ayudar a una barcelonesa que me preocupa especialmente: la elefanta Susi.

Esta triste habitante del zoo de Barcelona, es la protagonista de una campaña internacional que intenta, contra viento y marea, liberarla de esa cárcel de hormigón que ha puesto en peligro su salud física y psicológica (es ilegal que los elefantes, animales sumamente gregarios, estén solos o acompañados por un único miembro de su especie, pero, once more, Spain is different).

Para combatir las iras internacionales, la solitaria Susi ahora tiene una compañera (tan deprimida y estresada como ella) para acompañarla en su miserable existencia, así que ya no se trata de una sino de dos Susis por liberar. Que alguien con tanto tirón como Somerhalder apoyara la campaña o, simplemente tuiteara la petición, podría suponer otro pequeño empujoncito para Susi.

Sin embargo, no se alinearon los planetas. Las horas y los días pasaron, el chico seguía deleitándose con las delicias de la Ciudad Condal, pero no hubo ni una sola mención a esa ni a ninguna otra de las eco-urgencias de la city.

Supongo que cuando eres famoso y recibes 1000 mensajes erótico-amorosos al día, llega un momento en el que, por mucho tiempo libre que tengas y muy aburrido que estés, simplemente, dejas de leer en el mensaje 99 y das por hecho que los 901 restantes tendrán el mismo contenido. O tal vez no. Puede que el chico sí lo leyera y pasara somerhilmente del asunto. Nunca lo sabré. Lo que si sé, es que un par de días después, una fan super pelota le comentó que iba a hacer una campaña masiva para que le nominaran a los emmy por su diario vampírico y eso sí que lo twitteó...


Si no eres famos@ pero quieres ayudar a Susi y a Yoyo http://www.liberaasusi.org/firma.php




P.S. Sí, la de la foto es Susi en su super mansión :(

Wednesday, May 11, 2011

Motivos de peso para pasar hambre




Mientras medio país está siguiendo, con una mezcla de malicia y curiosidad malsana, las privaciones gastronómicas isleñas de cierto grupo de famosos, encabezados por el inefable Paquirrín, hay personas que también pasan hambre por iniciativa propia, pero, desgraciadamente, no son tan conocidas ni cuentan con el favor del público o el interés de los medios (¿o es que lo primero va de la mano de lo segundo?).

Durante los últimos meses se han multiplicado las huelgas de hambre. Y es que todo se agrava en época de crisis: reivindicaciones laborales, políticas, judiciales... la lista es larga. Siempre me he preguntado: ¿qué puede llevar a una persona a embarcarse en una huelga de hambre? ¿a qué nivel de desesperación y también de entrega y compromiso hay que llegar para hipotecar para siempre tu salud y tu calidad de vida?.
Me considero una persona idealista y solidaria, hay muchas injusticias que me duelen e indignan sobremanera, pero, aquí y ahora, me siento incapaz de hacer un sacrificio semejante.

Beatriz Menchén sí es capaz. De hecho, lleva 14 días comprometiéndose a tal extremo, que su riñón y su hígado ya empiezan a estar afectados. ¿Sus motivos? No ha sido un despido improcedente, ni una sentencia injusta, ni nada que le afecte a ella o a sus más allegados directamente. Beatriz está poniendo en peligro su vida para intentar salvar la vida de otros. ¿Y quienes son esos otros? Pues los cientos de animales de la perrera que regentaba hasta hace un año.

Su currículum es impecable: 14 años de gestión, 3.166 adopciones y sólo un 1’39 de sacrificios por motivos estrictamente humanitarios. Junto con la asociación La Voz Animal, y en un proyecto pionero, el campo de exterminio que era la perrera de Getafe, quedó convertido en lo que deberían ser todas las perreras del mundo: centros de protección animal.
Sin embargo, hace doce meses, el ayuntamiento les arrebató la gestión de la perrera para dársela a Vetmovil, una (¿eficiente?) empresa que, en apenas 6 meses, ya ha sacrificado al 66’66% de los animales albergados, con un 30% más de presupuesto.

Lo único que pide Beatriz, y todos los que la apoyamos, es que se le devuelva el admirable proyecto de protección animal por el que tanto ha luchado y que, al mismo tiempo, el abandono y el maltrato de miles de vidas inocentes en todas las perreras de este país dejen de ser penalizados con la indiferencia y la muerte.

Si el compromiso de Menchén llegara a los titulares y su día a día se debatiera en los programas del corazón, como pasa con los supervivientes de la citada isla, se la consideraría una extremista, una ilusa, una loca. Casi nadie entendería que un ser humano llegara a tal extremo por seres que no están en su círculo de la compasión más cercano. Su lucha sería considerada quijotesca a pesar de que durante 14 años lleve demostrando que otro modelo de gestión, el de Sacrifico 0 (el único admisible en este siglo XXI), es posible.

Haciendo el esfuerzo, tan humano por otra parte, de empatizar con ella y con sus reivindicaciones, por muy incomprensibles que puedan parecer, ante tanta matanza cruel e innecesaria, ¿cómo no agotar todas las opciones cuando durante 17 años te has dedicado de lleno a combatir la muerte?

El ayuntamiento de Getafe ha demostrado ampliamente su total desprecio por los seres no humanos, pero en estas últimas dos semanas, también ha dejado clara su total desconsideración por la vida de Beatriz Menchén. ¿Acaso están dispuestos a dejarla morir? No han cedido ni un ápice en su política exterminadora a pesar de verla apagarse día a día y de las muchas protestas nacionales e internacionales que reciben a diario. Y mientras la cuenta atrás avanza y todo sigue en punto muerto, menos la vida, esta valiente y casi anónima luchadora, cada día sufre con más virulencia el peso del desprecio y la indiferencia de todos los que amamos a los animales y no apartamos la mirada ante su sufrimiento.

Ante una huelga de hambre en favor de los derechos de los animales, la primera palabra que suele acudir a la mente es “radicalismo”. Yo pienso en la palabra AMOR, así, con mayúsculas y en luces de neón. A pesar de saber que nadie (o casi nadie) llegará hasta este párrafo, de tener asumido que la batalla de Beatriz, que también es la mía, no conmoverá al 99’9 de los lectores, ni les instará a firmar una simple petición de apoyo, no puedo dejar pasar otro día sin que tod@s vosotr@s sepais que hay una mujer llamada Beatriz Menchén fuera de un plató o de una isla de famosos, con los motivos más nobles y admirables del mundo para pasar hambre.

¡Fuerza, Beatriz!






Si eres de Madrid, apoya y acompaña a Beatriz en persona (frente ayuntamiento de Getafe). ¡Apúntate y elige tu turno!

Si no estás en Madrid, manifiéstate junto a ella y envía esta carta al ayuntamiento de Getafe.

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