Sunday, January 17, 2010

(Contra)Expresiones para cambiar el mundo



Según la PNL, “somos lo que decimos y nuestras palabras cambian nuestro comportamiento”. En mi caso, día a día, voy comprobando en mí misma la aplastante veracidad de esta afirmación.
No sólo pueden usarse “contrahechizos” para compensar el efecto que hacen en nuestra psique las palabras tóxicas, sino que pueden combatirse también esas odiosas expresiones, refranes, proverbios, etc, que la mayoría usamos sin darnos cuenta y que no hacen más que perpetuar prejuicios varios como el especismo y las injusticias animales varias.


¿Exageración? No, siree. He aquí mi lista de “Expresiones para cambiar el mundo” :

* “Y fueron felices y comieron perdices” pasa a ser “Y fueron felices y comieron maíces”. ¿A quién no le ha alegrado una tarde infantil una bolsa de maicitos? ¿No os encanta encontrároslos en la ensalada?

* “Los que cortan el bacalao” se convierte en “Los que muelen el cola cao”, porque ya se sabe que quienes nos endulzan la vida, mueven el mundo.

* “Poner toda la carne en el asador” a partir de ahora será poner toda la mantequilla/mermelada en la tostada”. ¿Hace falta explicar por qué? ¡Ñam!

* “A caballo regalado no le mires el diente” se transforma, tachán, tachán en “A portátil regalado no le mires el ratón”. Y es que hay suertud@s a l@s que les llueven los portátiles y, encima, se quejan.

* El horrendo refrán que hace referencia a la típica matanza de chanchos en noviembre: “A cada cerdo le llega su San Martín” será siempre para mi “A cada nazi le llega su Nuremberg”.

* “Mirar con ojos de cordero degollado” (¡arg, duele!) con un poco de azucar será Mirar con ojos de adolescente enamorado”. Si se os ocurre algo más desarmante y tierno que un teenager in love, razón aquí.

* Siempre he odiado a muerte “El hombre y el oso cuanto más feo más hermoso” así que para perpetuar mi fama de melenofila, me he sacado de la manga el “el hombre y el oso, cuanto más revolvible más hermoso”.

* Y, para finalizar, mi preferida. La sádica “Matar dos pájaros de un tiro” se transforma mágicamente en “Hacer un robin”. What’s that? Os estaréis preguntanding. Pues nada más y nada menos que un término acuñado por los practicantes de tiro con arco (en honor al arquero más famoso de todos los times, of course). Consiste en disparar una flecha que, al llegar al parapeto, da en la diana rompiendo otra flecha clavada con anterioridad. Cuando además la segunda flecha lanzada destroza el culatín e incrusta su punta en el extremo posterior del astil de la primera, quedando las dos ensartadas, la imagen resulta bastante espectacular. ¡Es dar en la diana dos veces!



And that’s all, folks. Como la crueldad proverbil es extensa y aún me han quedado muchos salvajismos en el tintero, no descarto una segunda parte de Expresiones para cambiar el mundo.
¡Ayudadme a difundir un new thinking! Usad las mias, cread las vuestras, whatever. Seguro que algun@ de los presentes tiene perlas de su propia cosecha. No os cortéis. Espero con impaciencia cualquier aportación ;)

Sed felices :)

Wednesday, November 25, 2009

Diez cosas honestas sobre mí misma




1- Cada vez que algún omnivorito me suelta en plan jocoso “¿Y no echas de menos la carne?” me quedo con ganas de contraatacar con “En absoluto, lo compenso con el sexo”, pero siempre me corto.

2- Lo más duro de la última conversión (o séase hacerme vegana) ha sido lo mismo que cuando me convertí al ovo-lacto-vegetarianismo: la falta de apoyo de mi entorno. De repente, casi todos los que me conocen son unos expertos en nutrición anunciando machaconamente "el Apocalipsis de mi salud".

3- Creo que podría colarme por mucha gente, pero dudo que fuera capaz de compartir mi vida con alguien que no estuviera concienciado y no sintiera un gran respeto por los animales, aunque no fuera un vegetariano estricto como yo.

4- Cada vez que voy a hacer la compra y miro los ingredientes de las galletas, chocolates, etc, me da un bajón y me reafirmo en la idea de que en nuestro maravilloso país es very complicated encontrar un producto alimenticio que no esté “manchado de sufrimiento”. ¿Por qué casi todos los dulces llevan huevo o leche? ¿es realmente necesario que unos cereales contengan milk?¿qué pasa con los alérgicos a la lactosa? ¿por qué en un bar tenemos que renunciar a algo tan sencillo y placentero como un café habiendo tantas alternativas?.

5- Me revienta que la mayoría de los personajes vegetarianos de las series y las películas sean hippies/excéntricos/supermegaespirituales/hipersensibles. Es un patético intento de brainwash masivo para que la culpa omnívora no se active. Si los vegetarianos seguimos siendo los raritos, los alternativos o “los otros”, el resto seguirá sintiéndose pasivo, no critico, “a salvo” en su homogeneidad.

6- Si no hubiera sido por los gatos, perros, burros, cabritillos, etc. con los que conviví intermitentemente de niña, yo habría sido emocionalmente autista. Los otros animales han sido y serán siempre mis héroes.

7- No me cuesta renunciar a un supuesto manjar si sé que tiene algún ingrediente de origen animal. No me supone ningún sacrificio porque desde el momento en que conozco su composición, para mi deja de formar parte de la categoría de alimento.

8- He descubierto con dolorosa incredulidad que la mayoría de la gente sigue pensando que los animales que acaban en su plato llevan una vida digna. Me cuesta horrores no hablarles de “los campos de concentración de animales” por los que pasan los pollos, cerdos o vacas que se comen. Y no lo hago porque resultaría contraproducente y se cerrarían en banda. Sé que pronto encontraré el tono para hablarlo y que muchos se replantearían muy seriamente su opción si conocieran, simplemente, una décima parte del horror y el tormento gratuito por los que sometemos diariamente a millones de vidas.

9- Me conformo con pequeñas cosas para ser feliz: compartir una comida veggie con la gente que quiero, abrir un frigorífico y ver únicamente cruelty-free products, conocer a un chico vegetariano...

10- Sé que tarde o temprano acabaré viviendo en otro país mucho más abierto y concienciado. Un lugar ecléctico y cosmopolita en el que nadie me pida explicaciones sobre mi opción culinaria y la oferta cultural deje sin aliento.


Gracias a la encantadora CMQ por este premio a la honestidad. Le paso el testigo de “10 cosas honestas sobre mi mism@” a cuatro green warriors en toda regla que no sólo son tremendamente honestos, sino que me inspiran y me hacen sentir menos sola en mi cruzada verde. Luby, Winnie, Carina Felice y Scissorhands, gracias por vuestros blogs. Un beso enorme para tod@s.

Friday, October 30, 2009

"Bueno, sobre gustos... "



Afortunadamente, no es algo muy común, pero en ocasiones, ocurre. Asombrad@ y horrorizad@, descubres que a una persona simpática, inteligente y encantadora le gustan los toros. Y te la quedas mirando con estupor y la cara desencajada como si te hubiera dicho una mendruguez inconcebible del estilo “me pone Jordi Hurtado ” o “me gustan los sandwiches de nocilla con pepinillos”. Entonces, buscas en tu repertorio de respuestas “ácidas y respetuosamente hirientes” pero no encuentras ninguna y optas por la dolorosa postura “bait-tonguing” o el moderse la lengua, que es lo mismo.

Sin embargo, a pesar de tus esfuerzos, te sientes como una nube feota, gris y rechoncha que, por algún motivo, aún no puede ser tormenta, y buscando apoyo empático y moral, te descargas en lo que parecen espíritus más sensibles. Pero para tu surprise, siempre hay algún traitor infiltrado que apostilla eso de “bueno, sobre gustos....”.

¿¡Bueno, sobre gustos!?. ¿Pero que porquería de respuesta es esa? Llamemos al bread bread y el wine wine aquí y ahora. No estamos hablando de los eternas dicotomías tipo cola cao/nesquik, Barça/Real Madrid, Rolling Stones/Beatles, cat person/dog person o Jack Shephard/Sawyer. No, siree. Incluir a los toros en la lista de likes and dislikes está a años luz de ser simplemente a matter of taste, tan lejos que ninguna nave diseñada por la imaginería lucasiana podría alcanzarlo. Hablamos de sensibilidades, sentido critico y el otro sentido, el común, ese que es el menos ídem de los sentidos.

Porque no se puede sentir mas que indignación, repulsa y mucho asquito cuando un sujeto tiene como profesión vestirse de árbol de navidad-marca-paquete, mientras va mutilando y denigrando a otro ser vivo hasta la muerte para regocijo popular. Sólo por que una ruidosa minoría no quiera soltar el rancio testigo que hace muchos años les pasaron los romanos (cuando hicieran lo propio con los cristianos lanzándolos a los leones), no se puede decir “pues vale”. Las tradiciones no tienen sentido si no se adaptan a los valores morales y culturales de la época actual, si no perpetúan valores positivos. Un, dos, tres, responda de una vez el/la que encuentre algo en la tauromaquia digno de ser traspasado a sus bambini.

Nos han enseñado a ser tan pasivos y apáticos, que a veces, nos dejamos arrastrar por las corrientes circulares y ni siquiera reflexionamos. Hay que sopesar, digerir, mojarse y posicionarse, en todo. Y ser consecuente tanto cuando vamos a por la compra, como en una manifestación, como cuando viajamos por otros lares. Porque lo peor, lo que más daño hace socialmente a la perpetuación de vergüenza nacional (además de los intereses económicos, of course), no son los “¡vivan los toros!” sino los “bueno, sobre gustos...”.


“Lo preocupante no es la perversidad de los malvados sino la indiferencia de los buenos”.
George Bernard Shaw ·

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